Cuando las emociones se sientan a la mesa

Romina Ramil Romina Ramil
Cuando las emociones se sientan a la mesa

Por imposiciones sociales, por falta de información, por reflejo de lo que aprendimos o compartimos en nuestra cotidianeidad…

Muchas pueden ser las causas por las que a menudo nos culpamos por no ser eso que se supone es lo “perfecto”, y es ahí donde las emociones (negativas) nos acompañan como una mochila pesada que no sólo nos distorsiona la forma en la que nos percibimos, sino que también, se añaden a todos nuestros platos como el condimento principal, y el más amargo.

La intención de cuidarnos, de estar bien, primero que nada no puede ser ni un premio ni mucho menos un castigo, sino una consecuencia y un reflejo de cuanto apreciamos quienes somos, de cuanto nos interesa cuidarnos y aunque no es ilógico que tengamos un objetivo estético, el principal debe ser nuestra salud, porque el cuerpo es el vehículo que nos transporta en nuestro paso por la vida y desde luego el mejor combustible que le podemos dar será el que creemos desde nuestra actitud, la forma en la que nos hablamos y como nos alimentamos.

Cuántas veces pagaste un mal día con comida, a sabiendas de que lo que comerías sería alimento y culpa? Cuántas otras lo hiciste porque estabas mal y aunque eso paliara de forma momentánea tu malestar su saldo sería una resaca emocional profunda?¿ Cuántas veces te “atracaste” de comida, tratando de acallar lo que gritaba dentro de ti o llenando un vacío que simplemente había que dejar drenar o fluir? O sentiste que tirabas por la borda un plan que llevabas al dedillo, sólo por dejarte llevar?

Ey! Que no pasa nada, ni eres la única ni estás sola! Lo que tienes que saber, es que eso puede parar, pero para ello, de una vez y definitivamente debes tomar las riendas de tu vida y tu conducta.

Cuan a menudo te familiarizas con cómo te sientes? O cuan sincera eres contigo misma a la hora de marcarte un objetivo? Normalmente nos ciega el destino final y olvidamos el camino, el verdadero objetivo. O nos imponemos como norma, ideales que no somos nosotras mismas, y eso no está mal como inspiración, pero no funciona como imitación,  tenemos la suerte de ser únicas! Y por esto podemos sacar la mejor versión de nosotras, pero siempre tal como mencionamos antes: como reflejo del amor que nos profesamos. Un plan de alimentación no es un castigo ni una penitencia.

A menudo la impaciencia nos juega malas pasadas, cambiemos el foco por ilusión, y que esa ilusión sea nuestra aliada para tener un plan de acción: dónde estoy? Hacia dónde quiero ir? Cuál es el primer paso que debo dar? Qué he hecho hasta ahora que no ha funcionado y no volveré a repetir?

Fácil? Para nada! Pero imposible tampoco. La determinación está dentro tuyo, y si necesitas ayuda no está mal reconocerlo, pedirla y saberla aceptar. Si no puedes caminar sola, busca compañeros de camino, inputs que fortalezcan tu compromiso, pero no olvides que esto va de ti, por y para ti. Y que podremos tener un sinfín de motivos que nos han llevado a hacer lo que hemos hecho, pero eso para nada justifica el seguirlo haciendo. Ahora que ya tenemos el “diagnóstico”, hemos de ver el tratamiento, y no aferrarnos a él como única respuesta o condena.

Tip:

  • Piensa en un momento en el que sientas que has fallado, ten como una especie de pequeña tú que te observa y acompaña desde fuera, sin juicios ni prejuicios, simplemente como forma objetiva de verte actuar, esto te ayudará a estar más presente y sobre todo consciente.
  • Cuando te veas en una situación que te supere, evalúa que recurso te falta, por ejemplo “determinación”, bien, ahora piensa en otras situaciones de tu vida en donde esa determinación esté presente, cógela fuerte, llénate de esa sensación y que invada tu cuerpo, llena tu maleta con esa herramienta, y sé totalmente consciente de que eso está en ti… Ahora vuelve a esa situación donde esto te faltaba, y visualízate otra vez pero con tu nuevo recurso, ese que no está en otro lado más que dentro tuyo.

 

No busques fuera el cofre del tesoro, el auténtico mapa está en tu esencia

2 Comentarios

  1. Eres la mejor, grandes palabras , que suerte tengo de tenerte a mi lado ❤️‍♀️.

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  2. Hola! Me encanta este artículo. Es muy cierto que a veces comemos sin tener hambre, solo por ansiedad. Saber controlar esa ansiedad hace mucho a la hora de una buena alimentación. Lo dicho, gran artículo. Un saludo!

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